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Si un equipo es un reflejo de su entrenador, entonces ¿que verá Lovie Smith cada vez que mira en el espejo de los Chicago Bears?

Lovie Smith

Getty Images

Smith parece haber perdido la manija de su franquicia

¿Verá lo que nosotros vemos? ¿Lo que el resto de la NFL ve: un equipo carente de disciplina, un equipo perdido, un equipo tan irremediablemente atrofiado que el analista de la cadena Fox Troy Aikman no pudo evitar burlarse de ellos durante la transmisión del domingo? Dijo Aikman mientras los Bears acumulaban otra derrota, por 41-21, ante los Arizona Cardinals en Soldier Field: "Pensé que el fútbol americano de preparatoria se jugaba los viernes''.

Los Bears. El hazmerreír de la liga.

Por segunda vez en tres partidos, los Bears de Smith se humillaron solos. Hace dos domingos, fue una vergonzosa derrota por 35 puntos ante los Cincinnati Bengals. Esta vez, fue una caída por 20 ante los Cardinals.

Smith no lo dirá, porque no puede hacerlo. Y aún si pudiera, no lo haría. Pero sus Bears están acabados. Hecho. Hay mejores posibilidades de que Smith actúe en Second City de las que hay de que los Bears alcancen los playoffs.

No van a ganar la NFC Norte. No van a escurrirse a la postemporada como equipo comodín; no con un calendario que los lleva a cruzar todo el país para enfrentar a los San Francisco 49ers con tres días de preparación, seguido por una cita frente a los Philadelphia Eagles, seguido por un viaje al Metrodome contra los Minnesota Bretts, seguido por un juego en casa ante los Green Bay Packers, luego ante los Baltimore Ravens, luego otro juego frente a los Vikings. Hagan toda la aritmética que quieran, pero esta temporada está perdida.

El entrenador que llega a los jugadores --esa es la reputación de Smith, ¿no es así?-- luce como si hubiera perdido la manija. En todo caso, Tommie Harris, su tackle defensivo dos veces Pro Bowl, parece haber perdido la razón.

Harris fue expulsado del partido del domingo después de solamente cuatro jugadas. Cuatro. El brillante Harris tiró un derechazo a un liniero ofensivo de los Cardinals, justo cuando el árbitro Ed Hochuli estaba parado a unos centímetros. Hasta ahí con la compostura y disciplina de los Bears.

Con Harris fuera, el peor equipo terrestre de la liga (sólo 65 yardas por juego) atropelló a la defensiva de los Bears para 182 yardas por tierra. Y cuando no permitían yardas terrestres, estaban permitiendo yardas aéreas y touchdowns de Kurt Warner.

Tommie Harris

AP

El incidente de Harris ejemplificó la falta de disciplina de los Bears

Warner, viniendo de una actuación de cinco intercepciones y un balón suelto ante Carolina una semana antes, tiró cinco touchdowns sin intercepciones ante los Bears.

Los Cardinals anotaron en todas sus cinco posesiones de la primera mitad. Y lo consiguieron con el receptor abierto de Pro Bowl, Anquan Boldin, mirando molesto desde la banca. Boldin fue desactivado antes del juego.

¿El genio detrás de la defensiva de los Bears? Smith.

Fue Smith quien decidió que sería una buena idea cubrir hombre-a-hombre a quien posiblemente es el mejor receptor abierto del planeta. Charles Tillman, esquinero, te presento a Larry Fitzgerald.

Fitzgerald aterrorizó a Tillman para siete atrapadas, 88 yardas y dos touchdowns en el primer medio. Luego, Tillman salió con una lesión de hombro, y Zack Bowman intentó cubrirlo. Eso no funcionó, tampoco.

No ayudó que el profundo fuerte Al Afalava sufriera una lesión de hombro, o que el apoyador Hunter Hillenmeyer quedara lastimado. Y nunca es bueno cuando el apoyador central Brian Urlacher está en ropa de calle, como ha sido el caso desde la Semana 1.

Pero los Bears de Smith son un equipo lleno de acné. Cometieron nueve penalidades para 89 yardas. Tuvieron un gol de campo bloqueado y regresado lo suficiente que los Cardinals patearon su propio gol de campo justo antes de la conclusión de la primera mitad. Vieron a su tackle defensivo de Pro Bowl expulsado y a su mariscal de campo de Pro Bowl, Jay Cutler, castigado por reclamar a los oficiales.

No miren ahora, pero los Bears están jugando cada vez más como los Washington Redskins. Penalidades. Puñetazos. Habladurías.

Cutler tiró para 369 yardas y tres touchdowns, pero necesitó 47 intentos para conseguirlo. También tiró una intercepción tardía, aunque hay que culpar al receptor abierto Earl Bennett, el que se suponía tendría la conexión con Cutler, por cortar su ruta prematuramente.

Cutler sigue forzando el balón. Siempre lo hará. Pero ahora lo hace mientras corre por su vida.

Fue capturado en cuatro ocasiones el domingo, para elevar su total para la campaña a 19. Eso es después de ocho juegos. La temporada pasada, con los Denver Broncos, fue capturado 11 veces. Ah, los buenos tiempos.

Pero de vuelta a Smith. ¿Por qué, exactamente, con tu equipo abajo por 20 y sólo 1:31 por jugar, sigue adentro del campo el mariscal franquicia? Pero ahí estaba Cutler, siendo capturado en la penúltima jugada de la paliza.

Desastroso.

¿Playoffs? ¿Playoffs? Los Bears no irán a los playoffs. No se han acercado a una postemporada desde el 2006, y tendrán suerte si ganan ocho partidos. Y si eso llega a suceder, escucharán más que abucheos en Soldier Field. Verán rodar cabezas en Halas Hall.

Smith no se irá a ninguna parte, o por lo menos eso es lo que piensan todos. Pero muchas derrotas más como la del domingo, y la gerencia de los Bears podría quedarse sin opciones. Eso es porque los espejos nunca mienten.

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