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Jacksonville Municiapl Stadium
Los vehículos recreacionales --algunos de ellos habían estado haciendo cola durante días-- entraron en el Lote "E" del Jacksonville Municipal Stadium al amanecer del miércoles.

Más de 80 horas después, la "Fiesta de cocteles a cielo abierto más grande del mundo", repleta de personas con atuendos de color rojo, naranja y azul, finalmente arrancó. La Universidad de Georgia entró en el campo con cascos negros, pero la Universidad de Florida sacó a los Bulldogs del edificio por 41-17.

La intensa rivalidad anual fue presenciada por más de 84,604 fanáticos y además, una audiencia nacional los siguió por CBS. Después, se sacaron las gradas temporales de la parte sur y se cubrieron algunas secciones del nivel más alto.

El domingo, cuando los Kansas City Chiefs visitaron a los Jacksonville Jaguars, el público fue menos de la mitad del que fue a ver el partido Florida-Georgia. Se trató del cuarto partido de los Jaguars en el estadio con emisiones locales suspendidas. Y es probable que esta temporada deban competir sin que un solo juego local sea televisado. Los ocho partidos que los funcionarios del equipo están previendo sumarán uno menos que el total de partidos que la NFL dejó de emitir en 2008.

La semana pasada, cuando el propietario de los Jaguars, J. Wayne Weaver, discutió abiertamente la cuestión de las entradas del equipo en su oficina, su frustración se notó una sola vez.

"Por supuesto que me molesta", dijo Weaver, frunciendo el ceño y apretando sus grandes y bronceadas manos. "Me molesta que nos hayamos convertido en la cara visible de los partidos que se suspenden por televisión. Sentado aquí, como el hombre a cargo de esta franquicia, sí, por supuesto que me molesta".

Tony Boselli

US Presswire

Boselli fue el primer gran ícono en la historia de los Jaguars

Los Jaguars, a quienes no les suspendieron un solo juego la temporada pasada, perdieron 17,000 poseedores de entradas de temporada esta campaña. Cuando un propuesto estadio de 75,000 asientos en Los Ángeles hace poco terminó con todos las trámites tanto legislativos como ambientales, muchos pensaron que Jacksonville se iba a convertir en el principal candidato para hacer el traslado.

Incluso con las lonas que reducen la capacidad oficial del Municipal Stadium a 67,164, los Jaguars están jugando con un 68.3 por ciento de capacidad, la cifra más baja de la liga, peor que la de los Detroit Lions (76.5 por ciento) y los Oakland Raiders (77.8), cuyos productos sobre el campo de juego son evidentemente inferiores. El público anunciado para el partido de apertura de la temporada de Jacksonville en casa ante Arizona fue 46,520, seguido de 49,014, versus Tennessee, y 42,088 hace tres semanas ante St. Louis. Según los medios, los números verdaderos fueron considerablemente más bajos. El precio promedio de una entrada es de 45 dólares, el tercero más bajo de la liga, pero no están vendiendo como antes.

Hay muchas cosas agradables sobre Jacksonville, una ciudad atractiva que sigue creciendo a la orilla del Río San Juan. En mayo pasado, Sports Illustrated, citando los 1,220 hoyos de golf de la ciudad, la proclamó la "Ciudad del Golf en los Estados Unidos". Tiene el buen clima de Florida, sin los costos de residencia de Miami.

Pero ¿es un ambiente sustentable para la NFL? ¿Tenía la franquicia, basado en el mercado, destino de muerte desde su llegada en 1995? Los Jaguars, casualmente, siguen siendo el único equipo grande de la ciudad.

Jacksonville es la ciudad más grande en términos de millas cuadradas (874.3) en la costa de los Estados Unidos, pero el área metropolitana sólo es habitada por 1.3 millones de personas; uno de los mercados más pequeños de la liga. Y aunque Green Bay, Buffalo y New Orleans son ciudades técnicamente menos pobladas, han logrado ampliar su base de fanáticos incluyendo a las áreas linderas.

Los efectos de la recesión económica han sido duros en Jacksonville. La construcción y los bienes raíces se han visto particularmente afectados. El desempleo está cerca del 10.5 por ciento --menos de la mitad que Detroit-- pero los Lions se benefician de una población de más de 5 millones y con la presencia de 17 compañías que forman parte de las Fortune 500, lo que ayuda la venta de entradas. Como señalan los líderes locales, Jacksonville sólo tiene dos compañías en ese nivel, ambas fuera del Top 200.

Hace dos años, el estadio no tiene un nombre patrocinado. Cuando los Jaguars reconocieron que podrían sufrir la cancelación de sus emisiones locales en todos sus partidos, el coro de críticas empezó a resonar.

Bajo el título "La NFL no tiene nada que hacer en Jacksonville", Dan Wetzel, de Yahoo! Sports, escribió: "Jacksonville como mercado viable para el deporte profesional no va a terminar bien. Eventualmente todos deberán admitirlo".

El alcalde de Jacksonville, John Peyton, quien dijo que leyó la historia, dijo que las penurias de los Jaguars se deben a una combinación de crisis económica, mercado pequeño y estadio grande.

"[Los Jaguars] son parte de la fábrica aquí, un importante impulsor económico", dijo Peyton la semana pasada, sentado en su oficina. "Es una maravillosa distinción ser una de las 32 ciudades de la NFL. Es una lista bastante exclusiva de ciudades y la de credibilidad a la comunidad".

Tony Boselli, un tackle ofensivo de 2 metros y 145 kilos surgido de USC, fue la primera selección de draft de la franquicia, segunda selección global en 1995. Fue elegido para participar en el Pro Bowl cinco veces en siete temporadas en Jacksonville, pero las lesiones recortaron su carrera. Hoy, vive en el área y trabaja como comentarista y empresario.

"Tengo un enorme cariño por la franquicia", dijo Boselli, "y me vuelve loco verla atacada de esta forma. Desafortunadamente, en este mundo, la percepción se transforma en realidad".

"No es justo que todos se suban al tren y le quieran pegar a Jacksonville. Funcionó antes, y va a volver a funcionar. Pero es cierto que necesitamos vender más entradas".

Wayne Weaver

US Presswire

Weaver sorprendió a todos consiguiendo la franquicia

UNA SORPRESA MONUMENTAL
En un hotel cerca del aeropuerto O'Hare de Chicago, representantes de cinco finalistas --los Baltimore Bombers, Carolina Panthers, Jacksonville Jaguars, Memphis Hound Dogs y St. Louis Stallions-- hicieron sus presentaciones al comité de finanzas y expansión de la NFL en el otoño de 1993.

La NFL no se expandía desde 1976, cuando los Seattle Seahawks y los Tampa Bay Buccaneers entraron, pero en 1995, dos nuevos equipos abrirían sus puertas. Los Panthers fueron unánimemente concedidos la 29ª franquicia el 1° de noviembre, y cinco semanas después, Jacksonville concretó una de las grandes sorpresas en la historia de la NFL, dentro y fuera del campo.

Por un idéntico 10-2 en la votación del comité --Giants y Eagles votaron por Baltimore-- los Jaguars se convirtieron en la 30ª franquicia. El grupo que temporalmente se había salido del proceso el verano anterior, la ciudad con el segundo mercado televisivo más pequeño, sorprendió a los favoritos Baltimore y St. Louis.

"Quedó claro que para el comité, el Sudeste se ha convertido en una tremenda área para la expansión", dijo el entonces comisionado Paul Tagliabue.

El dueño de los Kansas City Chiefs, Lamar Hunt, hasta llegó a decir que Jacksonville era "la nueva frontera".

"Hicimos una gran presentación", dijo Weaver, quien construyó su fortuna con un imperio de venta de zapatos en Connecticut. "Probablemente lo sobrevendimos".

Sonreía cuando lo dijo, pero hoy sabemos que Jacksonville era, en el mejor de los escenarios, una apuesta. La decisión de Jacksonville y el actual contrato colectivo de trabajo, vistos como demasiado generosos en la mente de alguno de los votantes del Salón de la Fama, podrían costarle a Tagliabue su busto de bronce en Canton, Ohio.

Uno de esos votantes, quien está familiarizado con la situación en Jacksonville y pidió que su identidad no fuera revelada, dijo que la movida, en retrospectiva, "rozó la locura".

Sin embargo, los Jaguars fueron un sorprendente éxito. La ciudad gastó 121 millones de dólares para renovar el Gator Bowl, construido en 1949. Los Jaguars no sólo alcanzaron los playoffs en su segunda temporada sino que además, como los Carolina Panthers, alcanzaron el Juego de Campeonato de la Conferencia. La dupla compuesta por el gerente general Michael Huyghue y el entrenador en jefe Tom Coughlin guiaron a Jacksonville a la postemporada en cuatro de sus primeras cinco temporadas y ganaron 49 de 80 partidos.

"Inicialmente éramos algo curioso, la gente se pellizcaba. Pensaban, 'Oh, somos algo especial'", dijo Huyghue, ahora comisionado de la United Football League. "Nuestro mensaje estaba bien destinado y empezamos ganando rápidamente".

Jeff Lageman, un tremendo apoyador, llegó para la temporada inaugural luego de pasar seis años con los New York Jets. Fue el primer capitán de la franquicia y hoy provee análisis de los Jaguars para la radio y la televisión. La semana pasada salió de una sesión de video en el estadio vistiendo bermudas y mocasines.

"En Nueva York era uno de tantos", dijo Lageman con un suave acento sureño. "Aquí, eras el único equipo de la ciudad. En 1996, ganamos nuestro primer juego de playoff contra Buffalo, y luego el segundo en Denver. Cuando regresamos, nos recibieron como héroes. La gente estaba alineada en la Interestatal 95 desde el aeropuerto".

"La emoción que había en la ciudad era increíble".

En la quinta temporada de existencia, 1999, los Jaguars consiguieron el mejor récord en la temporada regular de la NFL, 14-2. Pero perdieron con los Tennessee Titans en el Juego de Campeonato de la AFC y comenzaron un descenso gradual.

"A veces", notó Huyghue, "puedes ser demasiado bueno demasiado pronto. Y sólo hay un camino después de eso... hacia abajo".

Una cuarta temporada perdedora consecutiva generó el despido de Coughlin, quien fue reemplazado por Jack Del Rio tras la campaña 2002. Los Jaguars ganaron su único partido de playoff del milenio en 2007 y acumulan un récord de 54-54 con Del Rio. El récord en 2008 fue de 5-11. La marca de 4-4 esta temporada incluye una derrota por 30-13 ante los Titans, que no habían ganado hasta entonces.

"Perder lastima a la franquicia", dijo el relator de la radio 1010 XL, Cole Pepper, quien ha seguido a los Jaguars en 14 de sus 15 temporadas. "Creo que ha dejado de ser una novedad. Y por como está compuesta la ciudad --esencialmente una ciudad de trabajadores-- el margen de error es muy, muy chico".

Técnicamente, los Jaguars están comprometidos a jugar en Jacksonville por otros 20 años. Weaver firmó un contrato de alquiler con el Jacksonville Municipal Stadium hasta el 2029. Hasta 2008, los Jags han pagado más de 20 millones de alquiler por las 14 temporadas. En el mundo de los negocios deportivos, los acuerdos no siempre son acuerdos; históricamente, el dinero --si hay suficiente-- ha servido para romper contratos.

Aunque reconociendo el rol de la economía y la decisión de la NFL de ubicar a la franquicia en Jacksonville, los críticos creen también que la administración del equipo también está abierta a interrogantes. Construir un estadio nuevo, dicen, debería haber sido una prioridad. Contratar a un gerente general y a un entrenador más efectivos tras las salidas de Huyghue y Coughlin, agregan, hubiera ayudado.

Los Jaguars tienen sólo una estrella vendible, el corredor Maurice Jones-Drew, quien anotó dos touchdowns, de 80 y 79 yardas, ante los Titans en la Semana 8. Quizás por eso a esta altura de la temporada, el dueño tiró la idea de elegir al jugador criado en Jacksonville, Tim Tebow, en el próximo draft, incluso aunque el mariscal de campo de Florida y ganador del Trofeo Heisman del 2007 no sea considerado un prospecto top. Weaver hizo referencia a Brett Favre y los 7,000 boletos nuevos que vendieron los Minnesota Vikings en esta nueva temporada, pero fue criticado en foros de Internet y en la prensa.

La oficina de Weaver en el estadio es una pieza de museo. Los paneles de madera son de su antigua oficina en Connecticut, donde manejaba la cadena de zapatos Nine West and Shoe Carnival. Está repleta de fotos familiares, hay premios cívicos (él y su esposa, Delores, han donado más de 40 millones en caridad) y alrededor de 20 balones en las repisas.

Se ha escrito que los Jaguars, que ya habían sufrido tres temporadas con pérdida de dinero desde 2000, tuvieron otro año negativo en 2008. Ahora, luego de perder 17 mil abonos de temporada, ¿Cuál es la situación?

Weaver, vistiendo gemelos dorados de los Jaguars, miró a su visitante con ojos firmes.

"No discuto detalles financieros", dijo. "Mire, Delores y yo amamos esta ciudad. Vivimos aquí. Estoy comprometido a encontrar una manera para regresar a que transmitan los partidos".

Luego hizo una pausa.

"¿Puede un equipo de la NFL sobrevivir jugando en un estadio para 67 mil personas con 42 mil fanáticos?", preguntó retóricamente. "No".

Jack Del Rio y Maurice Jones-Drew

AP

Jack Del Rio y Maurice Jones-Drew son las figuras más reconocibles en la franquicia actualmente

UNA NUEVA INICIATIVA
El valet de la noche en el Hotel Hyatt del centro no es un desesperado que vive y muere por los Jaguars. Ha asistido a algunos partidos --no muchos últimamente-- pero se describe como fanático.

"Necesitan ganar algunos partidos", dijo la semana pasada, tomando las llaves del auto. "Oye, ¿Es cierto que van a ir por Tony Dungy el próximo año?".

La relación de un equipo profesional con su ciudad es un delicado ecosistema de oferta y demanda. Una transmisión de NFL es esencialmente un comercial de tres horas que refuerza poderosamente la marca. El impacto de los partidos locales que se dejan de transmitir puede ser muy poderoso, de una manera negativa: ojos que no ven, corazón que no siente. Es simplemente otra valla que los Jaguars enfrentan al tratar de sobreponerse a la actual desconexión. Según el Canal 47, el afiliado de la CBS que tiene los derechos para transmitir cinco juegos del equipo como local, los partidos de los Jaguars generalmente generan el doble de rating que el resto de los equipos de la NFL.

En la mente de los locales, la llegada de los Jaguars creó una nueva identidad, por siempre removiendo la necesidad de poner "Fla" detrás de Jacksonville. Hoy, los líderes de la ciudad están sintiendo la presión. Como Pepper lo pone, "Sería peor para Jacksonville perder a los Jaguars que nunca haberlos tenido en primer lugar".

Un mes atrás, el alcalde empezó a llamar a líderes empresarios del área.

"Miren", les dijo Peyton, "este equipo es importante para la ciudad. Tenemos que hacer algo al respecto".

El resultado fue una nueva campaña, presentada el miércoles, llamada "Revivir el orgullo". Es un esfuerzo por volver a llenar el estadio los domingos.

"Es un acuerdo con el sector privado, apoyado por la ciudad", explicó Peyton la semana pasada. "Van a ir colega a colega tratando de vender estas entradas. Lo hicieron una vez. Creo que pueden hacerlo otra vez".

Peyton se refería al notable empuje cívico que probablemente consiguió que los Jaguars llegaran a la ciudad en primer lugar. Allá por 1993, cuando Weaver se enteró a través del consejo de la ciudad que no iba a poder hacer las mejoras que quería en el Gator Bowl, cortó el cable. Luego, cuando los líderes locales lo volvieron a convocar, preguntándole que quería, les dio detalles específicos.

"Y", agregó Weaver, "necesitamos vender todos estos boletos corporativos".

Eso es precisamente lo que sucedió. Se aseguraron compromisos de cinco años para los 10 mil asientos Premium club, en un período de 10 días. Obviamente, igualar eso en el clima económico de hoy en día sería casi imposible.

Previamente esta temporada, Weaver, citando un plan de la liga para agregar dos juegos en los próximos tres años, dijo que consideraría jugar algunos partidos en Orlando (después de Los Ángeles, el mercado televisivo más grande --Nº 19-- sin una franquicia de la NFL), que está a dos horas en auto de Jacksonville (Nº 47). A diferencia de los equipos más populares en el norte de la Costa Este, los Jaguars no reciben muchos fanáticos más allá de un radio de 25 millas.

¿Pero qué pasará si la base de fanáticos locales no florece pronto? La NFL tiene oficialmente poco que decir sobre una posible mudanza de sus franquicias.

"No hemos todavía arribado a esa cuestión (de un equipo en L.A.)", dijo el vocero de la liga Greg Aiello cuando sacaron el tema. "Como saben, ningún equipo ha aplicado para ser reubicado".

De todas formas, hay una sensación creciente de incomodidad alrededor de los Jaguars.

"Me sorprendió cuando Arizona jugó el primer partido de la temporada con 40 mil personas", dijo Lageman. "Me fui a casa y vi el partido Cowboys-Giants y tenían 105 mil".

"Escuchen, no necesitamos vender 105 mil tickets, pero necesitamos mejorar. De alguna manera tenemos que ampliar el mercado, quizás llevando el campamento a Daytona o Savannah, Georgia. Mucha de esa gente necesita venir aquí".

Weaver se encuentra en una posición incómoda. Él y sus socios pagaron 208 millones de dólares por la franquicia hace 16 años, y hoy, según la Revista Forbes, vale 866 millones. Es un lindo recupero de la inversión, pero igualmente es el 29° equipo mejor valuado entre 32. ¿A los 74 años, este hombre oriundo de Columbus, Georgia, tomará el dinero y se irá, quizás, a Los Ángeles?

La mayoría de las personas que fueron entrevistadas para esta historia y que entienden la dinámica dijeron que no. Boselli, quien estará fuertemente involucrado en el proyecto de Revivir el Orgullo, cree que la ciudad responderá.

"No veo que Wayne vaya a mudar al equipo", dijo. "No lo veo".

Pero, basados en la insistencia de Weaver respecto a que esta situación actual es insostenible, definitivamente parece posible que venda al equipo si las cosas no cambian.

Dijo Huyghue, quien todavía vive en el área de Jacksonville, "No cerraría el libro de Jacksonville".

¿Le preocupa el futuro del equipo?

"Sí", dijo Huyghue. "Porque los números no mienten".

Weaver ha escuchado este tipo de cosas a menudo últimamente. Asintió con su cabeza y dijo que esperaba que el equipo pronto empezara a beneficiarse de una segunda generación de fanáticos leales.

Citó a un padre que trajo a su hijo de 14 años a la oficina a comprar su primer ticket de temporada. Habló del padre de 26 años que recientemente llevó a su hijo de 3 a su primer juego, y a su propio nieto de 6, quien viene asistiendo a los juegos de los Jaguars desde que tiene 2.

"Soy optimista y creo que vamos a resolver el problema con la venta de entradas", dijo Weaver. "Pero vamos a necesitar el apoyo de la comunidad. Dennos tiempo y podremos hacerlo. Igualaremos a ciudades como Pittsburgh y Green Bay en términos de pasión y apoyo".

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